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miércoles, 7 de marzo de 2012

'Wrecking Ball': El cabreo más atinado de Bruce Springsteen

Fuente: público.es

Sin rodeos: Bruce Springsteen ha facturado su mejor álbum de los últimos años. Con sinceridad: el desafío no era en realidad tan mayúsculo, teniendo como obras precedentes el insulso Magic y el muy prescindible Working On a Dream. […] Wrecking Ball, el decimoséptimo disco de estudio de Springsteen —que salió ayer a la venta— es, como ya avanzó el propio cantante, un trabajo "cabreado". Enrabietado. Enojado. Malhumorado. 11 temas en las que arraiga el descreimiento que definió a Devil & Dust —lo que le encolerizó entonces fue la guerra de Irak— y que obvió en Magic y Working On a Dream. La crisis económica, la desesperanza por las injusticias contra las que clama el movimiento Ocuppy Wall Street y el sempiterno amor son los ejes básicos sobre las que pivotan las canciones, contundentes, rudas y eficaces.
Dinero corriendo a raudales siempre por las manos equivocadas. Injusticias. Y esperanza. Gotas de esperanza depositadas en un tren cuyo destino se ignora y que se toma con la única certeza de que no hay vuelta atrás: una vez que te subes no regresarás: "Deja atrás tus tristezas / Que este día sea el último / Mañana saldrá la luz del sol / Y toda esta oscuridad habrá pasado", se escucha en la vibrante Land of Hopes and Dreams, cuya versión en directo ya estaba incluida en el doble disco Live in NYC de hace once años. Ahora Springsteen le ha pasado una pátina de frescura que, en un primer momento, desconcierta —caja de ritmos basiquísima— y que en una segunda escucha entusiasma. Hubiera sido ilógico limitarse a trasladar la versión ya conocida al estudio. Hubiera supuesto cobardía, dejadez. Lacras de las que carece este Wrecking Ball.

Springsteen ha sabido jugar sus cartas con maestría. Ondea sin reparos la bandera del rock, de la que nunca se desprenderá, y recupera los sonidos que marcaron el divertimento de We Shall Overcome, su particular homenaje a Peter Seeger. Por ejemplo en Shackled And Drawn, donde se escuchan ecos de Woody Guthrie y del propio Seeger.

Y experimenta con valentía, aunque sin acierto: Rocky Ground es el primer tema de toda su trayectoria musical que incluye un rap (afortunadamente no lo canta él) y en el que se hace un uso descarado de la caja de ritmos. Un tema que se sale de los parámetros habituales y que será olvidado sin demasiado esfuerzo.

Springsteen ha jugado con maestría porque incorpora una canción poderosa, que calla bocas y que no va a disgustar a ninguno de los que veneran Born To Run o Darkness: Wrecking Ball no admite dudas: es un tema soberbio de punto alocado, como se comprobó en las escasas ocasiones que sonó en directo durante la última gira. Es, en definitiva, el as bajo la manga que esgrimir ante cualquier intento de cuestionar la calidad del disco: "Ya, pero está Wrecking Ball", podrá argüirse. Y Land of Hope and Dreams.

En la vertiente más rockera se sitúa el primer single del disco, We Take Care of Our Own, que hubiera encajado sin demasiados problemas en Human Touch. No es necesario decir más.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Adele brilla (de nuevo) en los Brit Awards

En una ceremonia celebrada en el macroescenario del O2, al este de Londres, la ganadora de seis Grammy, Adele, de 23 años, continúo arrasando al imponerse en la categoría más preciada del certamen, la de "mejor álbum", y la de "mejor artista femenina". De negro riguroso, ataviada con un elegante vestido largo con transparencias, Adele no logró, en cambio, llevarse a casa el premio al "mejor sencillo", al que optaba por el archiconocido tema "Someone Like You", que se llevó el grupo "One Direction" por su tema "What Makes You Beautiful".
"Estoy tan, tan orgullosa de ser británica. Nada me llena tanto de orgullo que estar aquí esta noche en los Brit", afirmó Adele al recoger su estatuilla a "mejor álbum", el considerado "premio gordo" de la noche. Por ese reconocimiento competía con Coldplay ("Mylo Xyloto"); Florence and the machine ("Ceremonials"), PJ Harvey ("Let England shake") y el joven Ed Sheeran, con "+".
La londinense fue solo una de las numerosas estrellas que amenizaron la gala musicalmente. Deleitaron a los presentes con un despliegue de exuberancia "Florence And the Machine", en el arranque de la ceremonia, la sensual Rhianna, que cantó tras llevarse el premio a "mejor artista internacional", el pelirrojo Ed Sheeran, Olly Murs o Bruno Mars.
En cuanto a la otra gran estrella de los Brit, el jovencísimo cantautor inglés Ed Sheeran, que encabezaba la lista de candidaturas al optar a cuatro, logró meterse en el bolsillo dos de los premios: el de "mejor artista masculino" y el de "artista revelación", que presentó el futbolista español del Barcelona Cesc Fábregas.
Sheeran quiso dedicar su Brit a "mejor artista masculino" a su "familia, amigos y fans" tras hacer sombra a James Blake, James Morrison, Professor Green y Noel Gallagher, otro de los músicos que cantaron esta noche al frente de su nuevo grupo tras la era Oasis, High Flying Birds.
El pelirrojo cantante de Halifax (West Yorkshire), que acaba de cumplir 21 años y debutó en junio con el sencillo "The A Team", no tardó en convertirse en todo un éxito de ventas y es ya una sensación en el Reino Unido.
Entre tanto "glamour", juegos de luces y purpurina, también hubo espacio para rendir tributo a los ausentes y el presentador de la gala, el popular cómico James Corden, recordó, con imágenes, a las malogradas Whitney Houston y Amy Winehouse.
En otro momento de la noche, los veteranos Coldplay, que inauguraron la ceremonia al tocar el tema "Charlie Brown", de su álbum "Mylo Xyloto", recogieron el galardón a "mejor grupo británico" -que ya han ganado en otras tres ocasiones-, mientras su líder, Chris Martin, daba las gracias a los que "todavía nos escuchan".
El Brit a mejor artista masculino internacional fue para Bruno Mars; en la categoría femenina triunfó Rhianna y el Brit al mejor grupo internacional recayó en los "Foo Fighters", que agradecieron el premio en un mensaje grabado.
La estatuilla a mejor artista revelación extranjero fue para la neoyorquina Lana del Rey, vestida de rojo y visiblemente emocionada al recibir su Brit, momento en que aseguró que "significa mucho más que todo lo que puedan imaginarse".
A la emoción de los premios le siguió un colofón de lujo. Subió al escenario para despedir la gala el grupo inglés Blur, que actuó en su primera aparición en directo en dos años y medio tras recibir esta noche un galardón por su contribución a la música.

lunes, 13 de febrero de 2012

Adele se lleva seis Grammys

La cantante inglesa Adele fue la gran triunfadora en Los Ángeles de la 54 edición de los Grammy tras quedarse con 6 galardones en una ceremonia marcada por la repentina muerte de Whitney Houston.
Adele estaba temblando al recibir el premio al álbum del año, casi llorando. Su disco 21 fue el mejor vendido del 2011. Sólo en Estados Unidos vendió más de seis millones de copias. Su éxito "Rolling in the Deep” fue nombrado  mejor canción y mejor letra de 2011 y el disco 21, el segundo de su carrera, fue reconocido como el mejor álbum del año.
Adele se llevó, además, otros tres gramófonos dorados por la mejor actuación solista en pop con "Someone Like You", mejor álbum vocal pop con y mejor vídeo musical de corta duración ("Rolling in the Deep").
Los Foo Fighters le siguieron de cerca con cinco premios, entre ellos mejor disco de Rock por Wasting Light, mejor acto de Rock  y mejor canción Rock por “Walk” y mejor acto de Hard Rock/Metal por “White Limo”.
El mejor artista revelación fue Bon Iver mientras que el mejor disco de electrónica fue para Skrillex por su Scary Monsters And Nice Sprites.
Entre los actos de la noche hubo un número dance de Chris Brown (ver video), una actuación de Paul McCartney y  otra de Bruce Springsteen, quien dio inicio al espectáculo cantando su nueva canción, "We Take Care of Our Own”. Jennifer Hudson (ver video) rindió tributo a Whitney Houston cantando "I Will Always Love You". Bruno Mars interpretó  "Runaway Baby” y Rihanna un tema propio más el sencillo “Princess Of China” junto a  Coldplay (ver video).

sábado, 4 de febrero de 2012

Madonna recurre a muñecos manga en su nuevo videoclip

Fuente: FC
Madonna ha regresado a la escena musical con el lanzamiento de un nuevo single llamado Give me all your luvin’ y su correspondiente videoclip, como adelanto de su próximo disco “M.D.N.A” que se publicará el 26 de marzo, y la reacción de los medios no se ha hecho esperar.
El videoclip de la canción comienza con la siguiente cita "Los 'fans' pueden hacerte famosa, un contrato puede hacerte rica, la prensa puede hacerte una superestrella, pero sólo el amor puede hacerte una jugadora (o una intérprete)" y a continuación muestra a una Madonna ataviada con unas “bragas 'de cuello alto', luciendo buena parte de la zona inguinal […] y una camiseta-torerita en la que, a poco que mueva los brazos, se le asoma por abajo el sujetador de leopardo” siendo “custodiada por un equipo de jugadores de fútbol americano” tal y como recoge Dario Prieto en elmundo.es.

En este periplo en el que pasa de “mamá y madre de casa” a superstar en menos de cuatro minutos que dura la pegadiza melodía sustentada en una fuerte base electropop del francés Martin Solveig, la escoltan las polémicas M.I.A. y Nicky Minaj y la acompañan coreografiando sus movimientos a golpe de pompón una troupe de cheerleaders caracterizadas como muñecos de aspecto manga japonés (grandes ojos frente a narices diminutas) “como si se hubiera escapado directamente de un capítulo de High school musical” como apunta Manuel Cuéllar del Río en elpais.com..
Respecto a la estética del vídeo, como señala Dario Prieto, es una especie de homenaje a otros vídeos de la cantante, desde Material girl “(la mujer manoseada y agasajada por decenas de hombres)” a Like a prayer, pasando por Beautiful Stranger “y la época del Bedtime stories (por el aspecto), sin olvidar las menciones a la película Dick Tracy”.

jueves, 2 de febrero de 2012

Similitudes y diferencias entre Lana del Rey y Lady Gaga

Fuente: FC
El lanzamiento de “Born to die”, el nuevo disco de un incipiente fenómeno de masas enmascarado bajo el nombre y la apariencia nostálgica e inocente de Lana del Rey, puede fácilmente convertirse en el acontecimiento musical de este año apenas estrenado. ¿Pero quién es Lana del Rey? Hasta hace escasos meses, nadie había oído hablar de ella. Tras la muerte de Amy Winehouse, parecía que Adele le había tomado el relevo en el género fusión de soul y pop y en cuanto al pop dance Lady Gaga seguía llevando las riendas, a la espera del regreso de Madonna, y con una fuerte Rihanna pisándole los talones.
El encumbramiento progresivo de Lana del Rey en la escena musical pop tiene algunas similitudes precisamente con una de las demás cantantes mencionadas, Lady Gaga, desde la celeridad con la que han pasado de ser meras desconocidas a convertirse en iconos musicales, hasta la escasa trayectoria de los talentos que han demostrado para ser consideradas como tales y la consecuente presión que recae sobre sus hombros cada vez que lanzan un nuevo sencillo. Parece ser que el consumidor de este tipo de música está ávido de nuevas figuras musicales, quizás cansado de siempre lo mismo, y no se hace de rogar a la hora de encumbrar a quien se atreve a desmarcarse un milímetro de la radiofórmula, pero con esa misma facilidad y rapidez desbanca a sus mitos y los condena al destierro al mínimo desliz.  

Algunas similitudes…
Tanto Lady Gaga como Lana del Rey tienen en común haber nacido en la cosmopolita ciudad de Nueva York el mismo año (1986), con lo cual pertenecen a una misma generación de jóvenes norteamericanos marcados por la beligerancia de su país contra Iraq y Afganistán después de haber presenciado la mayoría de ellos los atentados del 11-S y ver cómo el mundo que conocían se desmoronaba, acuciados por una crisis económica que ellos no han originado pero que pone en tela de juicio el poder mantener el estado del bienestar en su futuro y desencantados con la política (a pesar del milagro Obama), los ideales y el sueño norteamericano en general.
Las dos están, a pesar de todo, profundamente orgullosas de ser americanas y se esfuerzan en devolver el brío a su país, recuperando el folklore tradicional a la mínima de cambio, porque en el caso de Lana del Rey su disco “Born to die” tiene algo más que simples pinceladas de country, mientras que, en el caso de la Gaga, no dudó en adaptar acertadamente uno de sus últimos singles “You and I” a este género.
Ninguna de las dos utiliza su nombre real (Stefani Joanne Angelina Germanotta en el caso de la Gaga y Elizabeth Grant en el caso de Del Rey) para dedicarse al negocio de la música (si bien es cierto que Lana del Rey sacó su primer LP con el nombre de Lizzy Grant). Construyen sendos personajes con nombres que son guiños a sus propios ídolos (Gaga de “Radio Gaga” de Queen, Lana de Lana Turner), quizás como estrategia para proteger un mínimo su intimidad expuesta al completo como contrapartida de este éxito rotundo tan temprano.
Las dos han publicado su segundo disco bajo un título encabezado por la palabra “Born…” (nacida), la una, reivindicativa y orgullosa de su forma de ser, “de esta manera”;  la otra, más terrenal y menos pretenciosa, “para morir”, como el común de los mortales. 
Las diferencias
Detengámonos, regodeémonos,  a continuación en las diferencias que hacen de estas dos muñequitas, cada una a su manera, dos competidoras, dos adversarias dispuestas a revolcarse en el fango con un único objetivo: el de mantenerse en la cima y encadenar un mayor número de éxitos en un menor intervalo de tiempo.
Ambas, en una nueva demostración de cuán americanas son y se enorgullecen de serlo, toman prestados elementos de otras artistas míticas norteamericanas que han triunfado antes que ellas, como son Nancy Sinatra en el caso de Lana del Rey (así al menos lo va prodigando en las entrevistas) y Madonna en el de Lady Gaga (el hecho de que ésta siga en activo y puede que en mejor forma que nunca le dificulta a la Gaga saborear su estrellato sólo a base de momentos dulces y ninguno agrio).
El look melancólico y retro de una puede encajar muy bien en los círculos indie y urbanitas, repletitos de gafapastas y de groupies sedientos de idolatrar a una diva de voz lánguida y quejumbrosa, mientras que la apariencia más agresiva y psicodélica sin contemplaciones de la otra, comercialista sin ambajes, pero con un torrente de voz innegable, pretende conseguir su cuota de mercado entre quienes frecuentan el polígono industrial para salir de fiesta y los adolescentes acomplejados dispuestos a dar la vida si ella se lo pide.
Mientras que el énfasis discográfico de una ha estado en el primer disco (o mejor dicho en la reedición del mismo con un puñado de temas extras, “The Fame Monster”), el éxito ha sobrepasado a la otra con el lanzamiento de su segundo disco, “Born to die”, el que ha fijado su personalidad como artista, ya que su primer trabajo pasó sin pena ni gloria en Estados Unidos y no fue más allá de la versión digital.
La una ha hecho de sus speeches y su adoctrinamiento como hilo conductor de sus conciertos uno de sus rasgos más personales (guste o no) hasta tal punto que en la casilla de la ocupación que desempeña que aparece en Wikipedia aparece, a parte de cantante, bailarina o modelo, el rol de activista. La otra es parca en palabras y su puesta en escena es discreta y prudente: se remite a las letras de sus canciones para lanzar sus mensajes.
La Gaga ha intentado hacer en más de una ocasión algo solemne de su frivolidad tanto en melodías como en letras, mientras que Del Rey ha conseguido hacer un disco ligero, fácil de escuchar, de unas canciones que tratan de algo tan solemne como el fin de una época y el comienzo de otra probablemente peor.
Con estas similitudes (demasiadas, por cierto, para ser casuales)  y diferencias entre estas dos jóvenes artistas no cabe sino plantearse el tratamiento que la industria discográfica dispensa a los nuevos talentos, si los aúpa para que potencien su estilo y su forma de concebir y de hacer música, intentando sacar tajada del negocio (para eso existen las industrias al fin y al cabo) o si bien los diseña con cuidado desde un punto de vista puramente comercial, los fabrica reduciendo su peculiaridad a la mínima expresión, los convierte en fast-artists de “usar y tirar” al fin y al cabo y después prescinde de ellos a su antojo, haciendo de sus monumentales éxitos que todos creíamos imperecederos lejanos ecos de otros tiempos que con el paso de los años siempre nos parecen mejorables.

jueves, 19 de enero de 2012

Wrecking Ball, lo nuevo de Bruce Springsteen: comienza la cuenta atrás, tic, tac, tic, tac…

Fuente: FC

Se rumoreaba desde hace unos meses, pero al parecer es ya una realidad: lo nuevo de Bruce Springsteen, bajo el título de Wrecking Ball, saldrá a la venta antes de lo esperado, concretamente, el próximo 5 de marzo. El disco lo ha dado a conocer la tienda iTunes, de Apple, desde donde se puede ver el listado completo de canciones y se puede comprar de manera anticipada por 11,99€. El primer sencillo We Take Care Of Our Own, cuyo sonido nos retrae lo mejor de The Rising, ya está a la venta y se puede escuchar más abajo.



Se confirma también que Ron Aniello se ha encargado de la producción y que Springsteen ha estado secundado por Tom Morello, de Rage Against the Machine, y el exbatería de Pearl Jam, Matt Chamberlain, quizás para compensar de alguna manera la orfandad en que se encuentra la E Street Band después de la pérdida de su figura más mítica con el permiso de Bruce, Clarence Clemons, fallecido de un infarto el junio pasado.

Wrecking Ball se convertirá, sin duda, en uno de los acontecimientos musicales de 2012, año en que Springsteen ya ha confirmado también una nueva gira mundial con paso por nuestro país. El espectáculo está servido…

miércoles, 4 de enero de 2012

Aphrodite Les Folies – Live in London, de Kylie Minogue, por fin en DVD

Fuente: jenesaispop.com

A principios del año pasado, Kylie Minogue arrancó su décima gira en directo, Les Folies Tour, la más ambiciosa protagonizada hasta el momento por la cantante australiana, para presentar en vivo las canciones de su disco ‘Aphrodite’ aderezadas, como es de recibo, con alguno de los éxitos que han marcado sus 25 años de carrera musical.
Un espectáculo lleno de deidades griegas, fornidos luchadores romanos, pegasos dorados, ángeles negros, músculos marcados, ropa interior diminuta, trajes imposibles, plumas everywhere y fuentes de agua al estilo Las Vegas que suponía, y nunca mejor dicho, el sueño húmedo de cualquier homosexual que se precie. Porque otra cosa puede que no, pero conocer a su público, Kylie desde luego que lo hace.
El resultado de asistir a esta fantasía pop ya te lo contamos en su momento, pero aquellos que no pudieron ir, aquellos que quieran revivir la experiencia o, simplemente, los que no se hayan atrevido a meterse de lleno en el universo Minogue tienen la oportunidad de hacerlo con el DVD que se acaba de publicar, grabado el pasado mes de abril en el O2 Arena de Londres y que incluye, además del concierto, un interesante documental sobre cómo se pone en marcha un espectáculo de semejantes proporciones.
Además, se incluyen dos CD’s con los temas cantados en directo entre los que destacan canciones como ‘The One’, ‘Get Outta My Way’, ‘Slow’ (uno de los mejores números de la gira), ‘Better The Devil You Know’, el obligado ‘Can’t Get You Out Off My Head’ versión rockera, el cover del ‘There Must Be An Angel’ de Eurythmics y la locura final de ‘All The Lovers’, ideal por cierto para pillarse un gripazo porque al escucharla no puedes evitar las ganas de meterte a hacer coreografías acuáticas en la primera fuente que te encuentres por la calle. Para evitar enfermedades está la opción Blu-Ray, que incluye la posibilidad de ver el concierto en 3D.
Sea como sea, una oportunidad asequible para disfrutar con una cantante que monta sus shows sin más pretensión que la de hacernos pasar un buen rato lejos, por fortuna, de los pesados y baratos discursos sin sentido o los tocamientos de entrepierna con las que otras aspirantes a diva, a falta de catálogo, rellenan sus espectáculos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

CRÍTICA / Talk that Talk (de Rihanna): la confirmación de una intuición tardía

Fuente: FC

Recuerdo que estaba viviendo en Londres el verano en el que Umbrella, la canción que lanzó a Rihanna al estrellato (a pesar de haber publicado dos discos anteriormente), estaba sonando a todas horas en la radio. "Otra que imita a Beyoncé", pensé por aquel entonces, "ésta a España ni llega." Cuán equivocado estaba… Poco después apareció Don't stop the music, y no tuve más remedio que admitir que era un temazo. Hasta a Jamie Cullum debió de parecérselo, puesto que años después hizo una versión jazz del tema harto interesante.

Pero que Rihanna era una artista con unos ovarios como la yegua de Espartero no lo descubrimos hasta que publicó Rated R y se metió a unos cuantos escépticos en el bolsillo. La niña tontita que se atrevía con el dance estaba metamorfoseándose. Rated R no es su mejor disco, es más bien un experimento, pero resulta un claro indicador de su evolución tanto profesional como personal (y es aquí donde hay que recordar los malos tratos que sufrió la artista a manos de su novio durante la grabación de este LP que dejaron una profunda huella en su producción). El disco, aunque irregular, contiene material excelente como la canción Russian Roulette. Y no sólo nosotros lo creemos así: George Michael hizo una versión de esta canción en su reciente gira Symphonica Tour que nos puso los pelos de punta a más de uno y a más de dos.

En 2010 llegó Loud, menos oscuro y más fresco que Rated R. Dada la adicción confesa de la artista al trabajo compulsivo, que la lleva a no esperar más de un año entre el lanzamiento de un disco y el del siguiente, Loud no ha tenido el tiempo suficiente de encontrar su sitio. Pero estamos convencidos de que, al igual que el vino que mejora con el paso del tiempo, en unos añitos Loud será considerado una joya, probablemente el mejor de los discos de Rihanna.

Sus recientes colaboraciones con Eminem, David Guetta, Britney Spears, Kanye West, Coldplay o Nicki Minaj dan nueva muestra de que esta chica no puede estarse quieta y de que le va la marcha –por un tubo. Rihanna es una macarra, y lo ha demostrado en su último disco. El primer sencillo de Talk that Talk –We found love – cuyo videoclip ha sido censurado en media Europa por considerar que incita al uso de drogas y lleva indefectiblemente a la autodestrucción, está en la línea de lo que fue el primer single de Loud, Only girl (in the world), o incluso de Who’s that chick?  Y es que la sombra de Guetta es alargada, y parece planear irremediablemente sobre la mayoría de los temas del disco, al menos los de corte dance. Where have you been es otro ejemplo de esto, aunque en este caso uno está esperando que Will.i.am o Fergie se arranquen de un momento a otro en medio de la canción.
En Talk that Talk, Rihanna repite colaboración con Jay-Z, algo que no hacía en solitario desde la mencionada Umbrella, y el resultado es bueno a secas. Algo que llama la atención es que en este disco, la cantante ya no oculta su acento caribeño ni su afición por el reggae, como ya dejó entrever en el penúltimo single de Loud, Man Down. You da One o Watch n’ Learn mantienen bastante bien el tipo en este sentido, con ritmos algo más tropicales de lo que nos tiene acostumbrados la barbadiense. Cockiness, arrítmica y completamente innecesaria en este disco sin estridencias (si no fuera por este tema) hace que Birthday Cake sea efectivamente un pastelito, música para nuestros oídos, por su corta duración básicamente. La ración de baladas, en la segunda parte del disco, nos deja en esta ocasión joyas como la caleidoscópica We all want Love, la edulcorada Farewell o la magistral Drunk on Love (con sample de The XX incluido), en la que Rihanna parece haber cumplido uno de sus sueños (convertirse en la Madonna de color), por el sonido tan cercano a algunas composiciones del Ray of Light de la susodicha.
A menos de 48 horas de que la cantante llegue a Madrid para presentarnos su gira internacional Loud (y con los dedos cruzados para que no nos cancele el concierto tal y como hizo en Suecia hace poco más de un mes), este disco ha sido la confirmación de una intuición tardía, la culminación de un deseo redimido: a base de esfuerzo y mucho trabajo, Rihanna es sin lugar a dudas la heredera al trono de la música pop-dance americana (cuando falte la reina, por supuesto). ¡Larga vida a la princesa!




martes, 15 de noviembre de 2011

CRÍTICA / Mylo Xyloto: ¿el adiós a las ideas o el triunfo del marketing sobre la música?

Fuente: FC (Elaboración propia)

El nuevo disco de Coldplay es realmente un recopilatorio aunque muchos no se hayan enterado. No de sus mejores temas, no. Sino de sus grandes influencias. Y que conste que digo influencias. En ningún momento he hablado (todavía) de plagio porque no quiero despertar susceptibilidades en nadie, tampoco en Mr Martin, que ya se indignó mucho cuando le acusaron de haber copiado en Viva La Vida.

De los 14 cortes que forman lo ultimo de Coldplay, tres son instrumentales que no superan el minuto de duración.  Y otros tres han estado, están o estarán en el centro de la polémica por las similitudes que presentan con otras canciones no firmadas por Coldplay. Estoy hablando del primer single (Every teardrop is a waterfall), el cual, aunque con muchas guitarras simulando gaitas, sigue sonando a Ritmo de la Noche, de Mystic. Estoy hablando del segundo single (Paradise), que recuerda peligrosamente a When we were young, incluido en Progressed, de Take That (y banda sonora de Los Tres Mosqueteros en 3D), de lo cual ya se ha hecho eco la prensa italiana. Y estoy hablando también de Princess of China, con Rihanna (probable tercer single), que utiliza un sample de la canción Takk, de Sigur Rós, como base de fondo constante.

Lo que uno se plantea en un primer momento es si realmente a los chicos de Coldplay se les ha secado el cerebro y ya no son capaces de crear -ellos solitos, sin necesidad de samples de otros-  los himnos a que nos tenían acostumbrados con Clocks, Trouble, The Scientist, Fix You, Yellow o incluso más recientemente Lovers in Japan o la ya mencionada Viva la Vida.

Pero lo que más me llama la atención es el hecho que estén seleccionando como singles todas y cada una de las canciones que están envueltas en polémica. Se supone que un single es el tema que mejor representa el material que compone tu disco y que lo escoges como tarjeta de presentación para lanzar el mensaje de "si esto te gusta, compra el disco y verás". Y hay canciones en este disco que podrían funcionar a la perfección cumpliendo este objetivo. La caleidoscópica Hurts like Heaven,  la correcta Charlie Brown o incluso la nostálgica Us against the world podrían haber sido sencillos que a todos nos hubiesen encantado.

¿Cuál es el problema de estas canciones? Probablemente que no están envueltas en polémica y aquí no puedo evitar recordar la máxima del marketing que afirma que la polémica es la mejor campaña promocional de camino al éxito.

¿Pero realmente Every teardrop is a waterfall y  Paradise son las dos canciones más potentes de Mylo Xyloto? Que me perdonen los incondicionales, pero tengo mis serias dudas.


LO MEJOR: Las influencias de Brian Eno.

LO PEOR: Que Coldplay pierda fuelle y anuncie que éste puede ser su último disco.