martes, 28 de febrero de 2012

Redescubrir el origen del cine de la mano de “The Artist” y “La invención de Hugo”

Fuente: FC
Pocos se han sorprendido con el palmarés que ha dejado este año la noche de los Oscar. Que Hollywood iba a apostar por lo clásico frente a lo experimental era algo que se podía intuir desde el preciso instante que se hicieron públicas las nominaciones el mes pasado. Pero el monopolio prácticamente absoluto de los premios por parte de dos películas que homenajean, cada una a su manera, los más tiernos orígenes del séptimo arte pueden traducirse en una reafirmación de la industria de Hollywood, pero también en una incapacidad manifiesta –o una falta de voluntad descarada- de adaptación a la convulsión de estos tiempos.
Cinco estatuillas, las de carácter más técnico, fueron las que se llevó “La invención de Hugo”, una película que sabemos que ha dirigido Martin Scorsese porque nos lo han dicho; una película que pretende descubrir al joven cinéfilo, con voluntad ciertamente didáctica, una forma de hacer cine obsoleta pero maravillosa; un ejercicio de nostalgia encubierto de fantasía y aventuras tamizado por un filtro quizás demasiado pastel pero al que le queda como un guante el cartel de “para todos los públicos”.  Y es que presenciando cómo los jóvenes Hugo e Isabelle descubren de qué manera Papá Georges creaba sus películas, como si de un artesano se tratara, uno regresa a ese delicioso momento en el que se acercó por primera vez a la obra del padre del cine fantástico. Scorsese ha tenido presentes en esta película otras obras maestras clásicas, más allá de las películas de Méliès, como es la basada en la célebre novela del mismo nombre de Charles Dickens “Oliver Twist” (1948) , “Metrópolis” (1927) de Fritz Lang o “El Jorobado de Notre Dame” (1923) y eso se nota en algunos planos que ha tomado “prestados” de estas películas y en el tratamiento deliberadamente clásico de algunas escenas. También ha aportado su forma única de hacer cine para demostrar que está a la altura de estos genios y que a estas alturas es ya tan importante e imperecedero como ellos (véase por ejemplo, nada más comenzar la película, el travelling óptico  que lleva al espectador desde los cielos de París hasta el reloj en el interior de la estación de tren en la que está aguardando el entrañable Hugo a dar comienzo a su aventura).
Sin embargo, siendo “La invención de Hugo” una película técnicamente impecable y una historia de muy fácil digestión, “The Artist” se le ha impuesto, entre otras, en las categorías de mejor guión adaptado, mejor director o mejor película. No era para menos. Si “La invención de Hugo” es un conjunto de engranajes que, al igual que el autómata que presenta en la película, al final acaban funcionando a la perfección, “The Artist” es la suma de todos esos mismos engranajes y de un alma capaz de conectar con el espectador más cinéfilo, pero también con el más reacio, el más reaccionario, el más moderno, el menos clásico, al fin y al cabo. Y es que el hecho de que una película muda en blanco y negro haya conseguido convertirse en la película indiscutible del año 2011 no puede calificarse de menos que de milagro. ¿Cuántas personas de las que han acudido a las salas a ver “The Artist” habían tenido anteriormente la oportunidad de ver una película de estas características, al igual que podrían haber hecho sus abuelos o tatarabuelos, en un cine? Y es que parece ser que el secreto para el éxito de “The Artist”, en el fondo, se encuentra en la modernidad y la actualidad de los temas de los que habla –con premiso de su mítica banda sonora. Un reputado actor de cine mudo que tiene que adaptarse a los nuevos tiempos en los que las películas que triunfan entre el público son las habladas bien podría erigirse en representante de una industria que, estancada en el siglo pasado en su forma de producir y distribuir películas, no le quedará más remedio que transformarse en lo que el público le demande si quiere conservar intacto su estatus de mayor fábrica de sueños de todos los tiempos.
La paradoja más curiosa de la pugna entre estas dos películas por hacerse con el Oscar, no obstante, no deja de ser otro que la nacionalidad de las mismas en relación con la temática que abordan. Resulta cuanto menos curioso que una película europea, francesa para ser más concretos, como es “The Artist” se deshaga en halagos homenajeando  al cine americano clásico, mientras que una película norteamericana como es “La invención de Hugo” haga lo propio con una figura tan francesa como es Georges Méliès, representante máximo de una forma de hacer cine que, en su momento, se oponía frontalmente a la de los americanos.

domingo, 26 de febrero de 2012

Los premios Spirit del cine independiente también sucumben ante 'The Artist'

Fuente: 20minutos.es
Bajo el lema de "no risk, no prize" (sin riesgo, no hay premio), los premios Independent Spirit también han sucumbido al encanto silente [...] de "The Artist", que parece allanar su camino a los Oscar que se celebran esta madrugada, apenas unas horas después de arrasar en los César.
Michel Hazanavicius llegó imparable al final de la ceremonia en la que su película ganó cuatro premios (mejor película, director, actor, Jean Dujardin, y fotografía). Con Globos de Oro, BAFTA, premios de la crítica y mejor interpretación en Cannes en su vitrina, la cinta francesa que homenajea sin palabras a los inicios de la industria estadounidense, dejaba así de vacío a la otra gran favorita, la excepcional "Take Shelter", de Jeff Nichols, que también partía con cinco nominaciones.
Sin embargo, los Independent Spirit volvieron a dejar en entredicho su espíritu independiente respecto a los Oscar, para los que The Artist también es una de las favoritas, si bien es cierto que la apuesta francesa, aun apadrinada por Harvey Weinstein, ha sido éxito prácticamente milagroso de un director que tardó siete años en encontrar financiación para su descabellado proyecto.
Por si acaso, los guiños a lo alternativo, a lo marginal o al arte por encima de la industria fueron un leit motiv de la gala: por ejemplo, el premio a la mejor actriz a una musa de lo independiente, Michelle Williams, por "Mi semana con Marilyn", quien manifestó "Vine hace diez años con mi propia ropa y mi propio peinado, pero en este lugar no me sentía tan mal".
Pero había altas dosis de glamour corrompiendo ese carácter minoritario de los premios. Con las estrellas más relajadas, pero estrellas al fin y al cabo. Con modelos más cortos y cómodos, pero también de los mejores diseñadores. Y con patrocinadores como Piaget o Audi, la mezcla resulta cuanto menos curiosa.
En una ceremonia más breve que la de los Oscar, se había bromeado sobre las temáticas poco esperanzadoras de las finalistas (cáncer, esquizofrenia, suicidios, depresión, crisis económica) pero finalmente se premió el espíritu optimista y burlón de The Artist.
En segundo plano quedaban, entonces "Los descendientes", de Alexander Payne (mejor guión y mejor actriz secundaria, para Shailene Woodley) y "Margin Call", la única cinta que se ha atrevido a abordar la crisis económica, que se ha llevado los premios a mejor elenco y mejor director novel, J.C. Chandor.
El primero en subir al escenario, además del maestro de ceremonias (un deslenguado Seth Rogen), fue el venerable Christopher Plummer, que sigue arrasando en la pretemporada del Oscar con su interpretación vitalmente crespuscular en Beginners (Principantes), premio que recibe a los 82 años.
Rogen se alegró especialmente con el galardón al mejor guión, pues era por una cinta en la que él actuaba, "50/50" y los Independent Spirit tampoco cambiaron excesivamente el guión al premiar justamente a la iraní Nader y Simín, una separación, el premio a la mejor película extranjera, como seguramente sucederá también este domingo.
Su director, Asghar Farhadi, ha querido destacar el carácter informal de los premios. "Nunca pensé que recibiría un premio en una carpa playera", ha dicho, en referencia a la ubicación de esta ceremonia, en plena playa de Santa Mónica, donde patinadores y ciclistas se detienen a observar su alfombra violeta.
El cuadro de honor lo completó el mejor documental, que fue "The interrupters", de Steve James.

Carmen Maura gana el premio César a la mejor actriz de reparto por 'Les femmes du 6e étage'

Fuente: 20minutos.es

La actriz española Carmen Maura ha logrado este viernes el premio César del cine francés a la mejor actriz de reparto de 2011 por su interpretación en "Les femmes du 6e étage" (Muchachas), del director Philippe Le Guay. Se trata de la segunda vez que Maura optaba al máximo galardón del cine francés, tras su nominación también como mejor actriz secundaria en 1996 por "Le bonheur est dans le pré", de Etienne Chatiliez.

"Estoy muy orgullosa de ser una actriz española pero esta noche siento que formo parte de la familia del cine francés, y me encanta porque me siento muy bien entre vosotros", señaló Carmen Maura en francés al recibir el premio de manos del actor franco-argelino Kad Merad. Maura, de 66 años, trabaja habitualmente en Francia desde los años noventa.
La comedia de Le Guay, que protagonizan Natalia Verbeke y Fabrice Luchini, explora con humor y ternura la inmigración transalpina hacia París en los años sesenta, fijándose en el lado más amable de la soledad y el desarraigo de las mujeres que huían de una España de posguerra para limpiar escaleras en el país vecino.
La célebre actriz española ha protagonizado cintas como "¡Ay, Carmela!", de Carlos Saura, "Mujeres al borde de un ataque de nervios", de Pedro Almodóvar, o "La comunidad", de Álex de la Iglesia. Cuenta en su palmarés con el reconocimiento "ex aequo" del Festival de Cannes a la mejor interpretación femenina por el trabajo coral de "Volver"(Almodóvar), así como con cuatro premios Goya y una Concha de Plata, entre otros galardones.
'The Artist', mejor película
El film "The Artist" logró el César a la mejor película de 2011 y Michel Hazanavicius, su director, recibió por su parte el César al mejor director. La cinta sumó en total seis premios de los 10 a los que optaba en la 37ª edición de la ceremonia.
El actor Omar Sy, por su parte, logró el César a la mejor interpretación masculina por su papel en "Intouchables", de Eric Toledano y Olivier Nakache. Sy, conocido cómico de televisión que goza de gran popularidad y cariño en Francia, logró su primer César al imponerse a Jean Dujardin por su trabajo en "The Artist".

La italiana 'Cesare Deve morire', Oso de Oro a la mejor película en la Berlinale

Fuente: 20minutos.es
La italiana "Cesare deve morire", de los hermanos Paolo y Vittorio Taviani, ha ganado el Oso de Oro de la Berlinale a la mejor película. Se trata de un impactante filme que traslada el clásico de Shakespeare a una cárcel de alta seguridad de la Roma actual y que está interpretado por presos reales.
El palmarés de la Berlinale quedó así repartido entre la veteranía de los Taviani y las nuevas generaciones de talentos, en los que recayó el resto (ver listado de premiados más abajo).
Formaban el jurado, junto a Leigh, su colega iraní Asghar Farhadi (Oro el año pasado con "A Separation"); su colega francés François Ozon; la actriz francesa Charlotte Gainsbourg y la alemana Barbara Sukowa; el actor estadounidense Jake Gyllenhaal; el escritor argelino Boualem Sansal y el camarógrafo holandés Anton Corbijn.
El reparto de premios cuadró con el espíritu de la 62 edición de la Berlinale, que este año estuvo marcada por la alta presencia del cine comprometido en todas sus secciones (en total se vieron unos 400 filmes), pero especialmente en su sección a concurso.
La lista de las 18 aspirantes tenía perfiles de mapa geopolítico de los conflictos, pendientes o saldados, de todo el mundo, a partir de un concepto amplio de las revueltas árabes, el eje temático elegido por el director del festival, Dieter Kosslick.
Fueron nueve días de cine de alto voltaje político o social, salpicado de dramas personales, y casi siempre en formato de películas de modesto presupuesto.
Lista de premiados
Mejor película: "Cesare Deve morire", de Paolo y Vittorio Taviani.
Mejor director. Christian Petzold ("Barbara").
Mejor actor. Mikkel Boe Folsgaard ("A royal affair").
Mejor actriz. Rachel Mwanza ("Rebelle").
Oso de Plata especial. Ursula Meier ("L'enfant d'en Haut").
Premio Alfred Bauer. Miguel Gomes ("Tabú").
Gran Premio especial. Csak a szél ("Just the Wind"), de Benedek Fliegauf.

jueves, 23 de febrero de 2012

Cuatro razones por las que el Oscar a mejor película de animación de 2012 podría recaer en “Chico y Rita”

Fuente: FC
      1) Hollywood ha demostrado en multitud de ocasiones que adora el lenguaje metacinematográfico, es decir, todas aquellas películas que reflejan su propia realidad desde dentro, Hollywood en Hollywood, en un inequívoco alarde de autocomplacencia y satisfacción. El año en el que está arrasando  en cuanto a reconocimientos (y se prevé que lo haga también en los Oscar) una película como “The Artist”, muda y en blanco y negro, que supone mucho más que un homenaje a los míticos orígenes del séptimo arte, el hecho de premiar a “Chico y Rita”, que tiene también un delicioso toque clasicista en el argumento y en la animación en 2D, transmitiría un mensaje muy claro: en tiempos de crisis más vale aferrarse a los valores seguros, los clásicos de siempre, y dejar la experimentación para más adelante.

      2) Y si los argumentos de corte clásico son un valor seguro en Hollywood, desde luego no lo son menos las historias de amor imposible que se prolongan en el tiempo a lo largo de toda la vida pasando por distintos escenarios geográficos. “Chico y Rita” presenta una de estas historias universales e imperecederas, con guiños constantes a la que parece ser su principal fuente de influencia, “Casablanca” y no es preciso recordar que “Casablanca” tiene tres Oscar, los de mejor película, mejor director y mejor guión adaptado.

      3) Antes de llegar a los Oscar, “Chico y Rita” se ha hecho con el Goya 2011 a mejor película de animación y con el premio del Cine Europeo 2011 a mejor largometraje de animación, lo cual no parece constituir un currículo nada desdeñable, si bien es cierto que “Rango” , su gran competidora, le arrebató el Annie a mejor película de animación en 2011.


      4) Fernando Trueba, uno de los tres directores de la película junto con Javier Mariscal y Tono Errando, no es desconocido en Hollywood. En 1993, se llevó el Oscar su  “Belle Epoque” a la mejor película de habla no inglesa, y la Academia podría perfectamente acordarse de él y premiar su sorprendente y fructífera incursión en el mundo de la animación.